Creando mundos
entre hilos y sueños

Así fui creando en papel el mundo ideal que veía a través de mis ojos de niña, donde los bailes de palacios me llamaron a crear los vestidos para mis princesas.

Raíces de Hilo y Papel

Mi vocación nació conmigo. La desarrollé viendo a mi abuela paterna coser mientras me cuidaba. Para entretenerme, me daba hilos y agujas sin mucha punta, sembrando en mí la semilla de la creación.

Mi mamá trabajaba en una librería y, al volver, traía lápices, cuadernos para dibujar y libros. Esos regalos fueron mis herramientas para diseñar el mundo ideal que imaginaba. Mi infancia en Villa Ocampo, rodeada de la naturaleza del norte Santafesino, nutrió mi imaginación más allá de los límites.

Entre árboles, flores y libros, mi mente volaba hacia bailes de palacios, imaginando vestidos únicos para princesas de cuento.

El Camino de la Aguja

Mi único contacto con la urbanización era la escuela. Durante la secundaria, comencé a tomar clases de costura en la ciudad. A los dieciséis años, tuve mi primer gran desafío: vestí a toda mi familia con trajes sastre para el cumpleaños de mi prima.

Al finalizar la secundaria, viajé a Corrientes y decidí quedarme a estudiar Alta Costura y Sastrería. Trabajé de niñera para costear mis estudios, alternando entre el cuidado de niños y mis clases. Mis únicas salidas eran la academia y la costanera.

Me recibí y volví a Villa Ocampo, donde me casé con un vestido de novia diseñado y elaborado íntegramente por mí, marcando el inicio de mi etapa profesional.

El nacimiento de Reina de Hielo

En una etapa introspectiva, me dediqué a estudiar lencería, ilustración y bordado. Todo esto lo apliqué a una nueva pasión que descubrí: las Danzas Árabes. De aquella fusión artística surge el nombre de mi marca.

Creemos algo único juntos

Desde Villa Ocampo para el mundo. Alta costura con historia, pasión y vida.

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